jueves, 22 de octubre de 2015

Sobre la necesidad intrínseca de drenar la mente...

Finalmente luego de otra rotación terreste, de gran fatiga neuronal, reposo aquí; en el lugar que resguardaba los sueños y temores de la infancia. Una plataforma rectangular y acolchonada sobre un piso de madera dentro de este rinconcito que se viste de octubre, más que por las "festividades" propias, por el paso del tiempo y la falta de vida sobre sus paredes. Aquí se encuentran sumergidas las primeras memorias, en estos bellos espacios vulnerados por almas ajenas, ahora velados ininterrumpidamente por una sucesión binaria de información vagabunda. Lo que nunca imagine al salir de este primer hogar, donde hace mucho no había estado pero de donde nunca me realmente ido, se vuelve un duelo entre la nostalgia y la realidad. 

Enciendo el computador prestado, descifro los códigos y despierto a aquel yo tácito, uno de tantos que han estado sin estar, sin que ello haya representado novedad alguna durante el transcurso de mis días. Sin saber de su existencia, por fin lo conozco y empiezo a investigar sus actividades. Me cuenta que convive con otras identidades para un fin común a quienes apenas está conociendo. Sin querer, su plática me intriga, me emociona y me deja un espacio suspensivo, lleno de vacio donde se comienzan a dibujar sus primeros trazos...

*Compañeros, bienvenidos a mi blog.

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